viernes, 19 de agosto de 2016

Calle del Nopalito (ahora tramo de Luis Moya)

Nomenclatura de 1794: Callejón de las Ánimas -tramo- (según datos de Antonio Chávez Sámano).
Nomenclatura de 1840: Calle del Nopalito (Calle del Hongo de forma coloquial), paralela al Callejón de la Bolsa (ahora del Romance) por el oriente, y a una calle sin nombre (ahora tramo de Revolución) por el poniente.
Nomenclatura de 1868: Calle 10a de Bravo -tramo-.
Nomenclatura de 1929: Calle de Luis Moya -tramo-.
Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 3, Barrio de San Juan de los Mexicanos.
Sector actual: Revolución.


La historia sobre la nomenclatura de este sitio tiene como punto de partida la fecha de 1794, durante este periodo la ciudad de Valladolid recibe la que fuera su primera nomenclatura de manera formal, posiblemente anterior a esto debió haber una nomenclatura más de tipo coloquial; en la descripción del plano de 1794 aparecen ya trazadas las manzanas de las que ahora hablamos pero sin una nomenclatura asignada o algún dato que señale que así fue, pero el autor Antonio Chávez Sámano hace referencia a que este lugar formaba parte del Callejón de las Ánimas, cosa que en cierta parte se contradice con la descripción que realiza Ernesto Lemoine Villicaña, en la cual indica que el callejón de las Ánimas se encontraba a espaldas de la capilla de mismo nombre que estaba situada en el extremo poniente de la actual plazuela de Villalongín, es decir que este callejón es la actual calle de Villalongín, esto se sustenta al revisar el mapa y ver que efectivamente la cuadra que está a espaldas de la capilla de las Ánimas tiene asignado el número I, lo que indica que esta tenía nombre asignado y muy probablemente fuera el de Callejón de las Ánimas, aunque de misma manera lo es el que la actual calle de Luis Moya fuera conocida con ese nombre también por su cercanía a la mencionada capilla.

Vista parcial del plano de 1794, nótese el número I a espaldas de la capilla de las Ánimas lo que indica que se le asignó nomenclatura y la posible existencia del callejón homónimo en este lugar 

Casi 20 años después de consumarse la independencia de México, el ayuntamiento en turno de la ya ciudad de Morelia decide asignar una nueva nomenclatura a cada par de manzanas existentes, de forma que el encargado de esta tarea es el Lic. Isidro García de Carrasqueado, quien le asigna a este lugar el nombre de la Calle del Nopalito, nombre con el que permanece de manera oficial hasta 1868, en algún punto entre 1840 y 1868 la gente comenzó a llamarla también como la Calle del Hongo, a pesar de que esto nunca fue oficial si tuvo fama entre los moradores de la ciudad pues en diversos libros referentes al tema se hace referencia a este lugar como la Calle del Hongo; a partir de 1868 la este par de manzanas se integra a la ahora llamada Calle 10a de Bravo, que abarcaba en su correr las calles del Nopalito, del Abasto y del Melón, finalmente en 1929 se asigna una última nomenclatura, de forma que la 10a de Bravo recibe a partir de esta fecha y hasta la actualidad el nombre de calle de Luis Moya.

Vista parcial del plano de 1898, nótese la conformación de la Calle 10a de Bravo con las calles del Nopalito del Abasto y del Melón

Como calle del Nopalito o del Hongo está corría de sur a norte a partir de la calle del Chivato (ahora tramo de Aquiles Serdán) debajo de dos de los últimos arcos del acueducto, esto por el extremo sur; y finalizaba al encontrarse con las calles del Madrugador y del Coraje (ahora tramo de 20 de Noviembre) por el extremo norte. 

Vista del lugar donde daba comienzo la calle del
Nopalito

En cuanto al origen del nombre de esta calle Mariano de Jesús Torres menciona en una de sus publicaciones titulada "La Lira Michoacana", revista que se publicaba quincenalmente y en la cual el autor hace referencia a la nomenclatura antigua de la ciudad expresa que este surge de la siguiente manera: "Esta calle se llama del Nopalito, por un nopal que existía en una casa humilde donde expendían unos deliciosos tamales que rivalizaban con los del Jazmín". Respecto al nombre de esta misma como calle del Hongo, no hay información que brinde datos sobre tan peculiar tradición. Es importante señalar que esta no debe confundirse con la Calle del Nopal (esta se encontraba en la actual calle de Leona Vicario).

Vista hacia el extremo norte de la calle del
Nopalito

Actualmente esta calle esta calle es un tanto concurrida por su ubicación, al estar cerca de la plazuela de Villalongín y del acueducto es un lugar visitado por propios y ajenos de la ciudad, tiene muy buen aspecto en comparación con otros lugares que se encuentran más hacia la orilla de la ciudad, pero, ¿Como era esta calle hace poco más de un siglo? y ¿Qué historias guarda entre sus paredes?, afortunadamente el mismo autor en su revista y otra publicación titulada "Diccionario" brinda datos importantes sobre este tema entre los cuales destacan los siguientes: "Principia en la antigua plazuela de las Ánimas, hoy Villalongín, a su entrada están los arcos del acueducto. En la acera que ve al oriente en el extremo sur está una casa donde se estableció y permaneció por muchos años la imprenta y litografía del Sr. Octaviano Ortiz, honrado y rico comerciante, entusiasta y fiel liberal que prestó importantes servicios a la causa republicana, tanto con su persona, como con sus recursos y su imprenta. Allí se publicaron los periódicos liberales que se redactaron desde la época de Ayutla hasta el gobierno del Sr. Carrillo (aproximadamente entre 1860 y 1875), en que habiendo muerto el Sr. Ortiz, fue enajenada y fue el fundamento de la que se halla en la Escuela Industrial Militar Porfirio Díaz (ahora Palacio Clavijero). Esa casa se conoce vulgarmente por del "Chorro", con motivo de que en el interior de ella cae un grueso chorro de agua del acueducto, y ocurren a bañarse muchas personas a bañarse, aun por medicina, pues el golpe del chorro hace las veces de una gran ducha. La forman casas de humilde aspecto y como es excéntrica tiene el piso desarreglado."

Vista hacia el extremo sur de la calle del
Nopalito

A pesar de no haber sido una zona opulenta como las calles que se encontraban más hacia el centro de la ciudad, el lugar tiene una carga histórica importante, además de lo anteriormente mencionado esta zona debió ser bastante conocida por ser parte de la calle que conducía al Rastro de la ciudad durante gran parte del siglo XIX. A lo largo de ambas manzanas que la conforman se encuentran casonas que aún resguardan en sus muros vestigios de un pasado que se aferra a no desaparecer y que permanece como fiel testigo del paso del tiempo, visítala y recórrela.

Vista de una de las casas que conforman esta calle

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