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El Callejón de la Muerta (ocurrió en la calle de Revillagigedo)

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Calle del Aguador o Calle de la Basaldua (ahora calle de Mariano Elizaga)

Nomenclatura de 1794: Callejón del Mezquite.Nomenclatura de 1840: Calle del Aguador o Calle de la Basaldua (de manera coloquial).Nomenclatura de 1868: Calle 7a de Iturbide.Nomenclatura de 1925: Calle 7a de Galeana.Nomenclatura de 1929: Calle de Mariano Elizaga.Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 4.Sector actual (a partir de 1929): Nueva España.

La historia de la ciudad de Morelia se cuenta en gran medida a base de pequeños detalles que se encuentran en cada uno de los rincones del centro histórico, el ritmo de vida y el poco interés por conocer esta faceta de la misma tiene como resultado la pérdida de la memoria colectiva de nuestra ciudad, un claro ejemplo de esto es la historia de la nomenclatura y su dinámica que se ha seguido desde finales del siglo XVIII; en lo referente a este tema la ahora Calle de Mariano Elizagafue de las que en el año de 1794 recibe un nombre dentro de la primer nomenclatura oficial que tuvo la entonces ciudad de Valladolid, el nombre que se le asignó fue el…

Calle del Prisco (ahora tramo de Revillagigedo)

Nomenclatura de 1794: Callejón de la Muerta (tramo).Nomenclatura de 1840: Calle del Prisco, paralela a la Calle del Paseo (ahora tramo de Fray Antonio de San Miguel) por el lado sur; y a una calle sin nombre (ahora tramo de Bucareli) por el lado norte.Nomenclatura de 1868: Calle 2ª de Degollado (tramo).Nomenclatura de 1929: Calle de Revillagigedo (tramo).Cuartel (1794, 1849 y 1868): Número 4, Barrio de Nuestra Señora de Guadalupe.Sector (a partir de 1929): Nueva España.

Este tramo de calle es una de las que formaban parte de las orillas de la traza urbana de la ciudad de Valladolid hacia el oriente a finales del siglo XVIII, no se sabe con exactitud en qué fecha fue creada o comenzó a poblarse, pero es durante la segunda mitad de este siglo cuando por órdenes de las autoridades locales se crea el Barrio de Nuestra Señora de Guadalupe, formándose las primeras calles en el mismo a la par de que se repartieron los primeros solares para emprender la construcción de casas; hasta bien entrad…

De los nombres que tuvieron las calles que existieron en el Barrio de San Pedro, ahora Bosque Cuauhtémoc.

El bosque Cuauhtémoc es sin duda alguna un punto de referencia para la mayoría de los morelianos y lugar de recreo para muchas familias que aprovechan lo fresco del sitio para descansar y disfrutar de la naturaleza sin tener que salir de la ciudad, la historia de este lugar es tan basta que incluso se le puede considerar como uno de los pocos sobrevivientes que ejemplificaban como se daba la sana y tranquila diversión de los antiguos pobladores, desde la virreinal Valladolid hasta la moderna Morelia.


La primera etapa del lugar corre a la par con la fundación de la ciudad, pues es aquí cuando se consolida el Barrio de San Pedro, que es el antecedente de lo que actualmente se conoce como el bosque; este barrio se caracterizó por conglomerar en sus alrededores a una pequeña población indígena a la cual se le repartieron terrenos que fueron destinados para la creación de huertas que producían diversas frutas, tales como duraznos, perones, manzanas, higos, chabacanos, granados, etcétera; ad…

Calle del Indio Triste (ahora tramo de García Pueblita)

Nomenclatura de 1794: Callejón del Sauz (tramo)Nomenclatura de 1840: Calle del Indio TristeNomenclatura de 1868: Calle 5ª de Allende (tramo)Nomenclatura de 1929: Calle de García Pueblita.Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 2Sector actual (a partir de 1929): República
Durante mucho tiempo la calle a la que nos referimos en esta publicación fue la orilla de la pequeña ciudad por el lado norte, su creación bien pudo darse a la par con la erección del complejo conventual de los Carmelitas en la época virreinal, a finales de esta etapa aquella zona se encontraba escasamente poblada, no gozaba de la algarabía que tenían las calles más céntricas por encontrarse a las orillas de los pantanos que se formaban en época de lluvias entre esta zona y el cauce del Río Grande (ahora colonia Industrial), probablemente fue una zona poco ocupada y solitaria pues en el extremo que veía al norte se encontraba un depósito de cantera que daba la impresión de ser un gran muro y que a la vez servía para delimi…

Calle de Mira al Prado (ahora tramo de Rayón)

Nomenclatura de 1840: Calle de Mira al Prado (tramo) o Calle 1a. de Mira al Prado.Nomenclatura de 1840: Calle de Mira al Prado, paralela a la Calle de Santa María (ahora tramo de Galeana) por el lado oriente; y a la Calle de la Esperanza (ahora tramo de Quintana Roo) por el lado poniente.Nomenclatura de 1868: Calle 6a. de Aldama (tramo).Nomenclatura de 1929: Calle de Rayón (tramo).Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 1.Sector (a partir de 1929): Independencia. 
Hablar de la calle de Mira al Prado es volver a los años de la virreinal ciudad de Valladolid pues es aquí donde comienza la historia referente a la nomenclatura en esta, en el año de 1794 el tramo de interés formaba parte de la Calle de Mira al Prado, siendo conocida entre los vallisoletanos tambien como la Calle 1a. de Mira al Prado (la calle de Mira al Prado se componía de cuatro cuadras y cada una de estas recibía el nombre de 1a., 2a., 3a. y 4a.), posteriormente en el año de 1840 la ahora ciudad de Morelia asigna una nueva n…

El Tesoro de San Francisco y los Insurgentes (ocurrió en el Convento de San Francisco)

Muchas leyendas se han tejido basándose en la turbulenta historia que tiene la ciudad, una de ellas está, que cuando se se lee es capaz de transportar a otra época, para después quedarse con una sola duda.....¿acaso fue real este hecho?....y de ser así ¿qué ocurrió?, la verdad quizá nadie la sepa, pero tales palabras pasaran de generacion en generacion como lo han hecho hasta ahora. A continuación les dejo el texto en que se narra como ocurrieron los hechos en este, uno de los sitios con mayor misticismo de nuestra Morelia, juzga tu mismo y decide si creer o no creer.

Indagando yo una vez algunas noticias acerca de don Mariano Matamoros, tropecé con un viejo gordo, de cara ancha y redonda, de hablar insinuante, y pausado, criticón en demasía, sincero y generoso, indio de pura sangre, no pobre pero tampoco rico, empuñando siempre un bastón matacán, embozado en las aguas y en la seca, en el invierno y en el estío, con capote gris de paño de lana, amante de anécdotas y de leyendas, de cue…