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Calle de las Carmelitas (ahora tramo de Eduardo Ruiz)

  • Nomenclatura de 1794: Calle de las Carmelitas (tramo) o Calle 5a. de las Carmelitas.
  • Nomenclatura de 1840: Calle de las Carmelitasparalela a la antigua calle del Silencio (ahora tramo de la calle de Santiago Tapia) por el lado sur; y un tramo de la calle sin nombre (ahora tramo de la Avenida Héroes de Nocupetaro) por el lado norte.
  • Nomenclatura de 1868: Calle 4ª de Hidalgo (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Eduardo Ruíz (tramo).
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 2.
  • Sector actual: República.


La calle de Carmelitas es una de las calles que cuenta con una cuantiosa remembranza histórica pero que por azares del destino el día de hoy es una de las calles menos vistosas y que pasa sin pena ni gloria para la gente que a diario transita por ahí. En tiempos del virreinato este tramo ya se contemplaba en la traza urbana con el nombre de la Calle de las Carmelitas siendo la cuarta de cinco manzanas que la conformaban de oriente a poniente, posteriormente en el año de 1840 al realizarse un reacomodo de la nomenclatura por manzana solo este tramo de dos manzanas continuó ostentando el nombre de Calle de las Carmelitas; poco tiempo después se realizó una nueva nomenclatura que abarcaba nuevamente varias manzanas y este tramo quedó integrado en la Calle 4ª de Allende y finalmente ya entrado el siglo XX esta calle cedió su nombre y manzanas a la actual calle de Eduardo Ruíz. Como calle de las Carmelitas en la respectiva nomenclatura de 1840 esta calle corría de oriente a poniente a partir de las esquinas de las antiguas calles del Nogal y del Arbusto por el lado oriente (ahora cruce de las calles de Valentín Gómez Farías y Eduardo Ruíz); y terminaba en las esquinas de las antiguas calles del Cojo y del Belén por el lado poniente (ahora cruce de las calles de León Guzmán y Eduardo Ruíz).

Ubicación de la Calle de las Carmelitas en un plano de 1794

Vista hacia el poniente de la Calle
de las Carmelitas
Respecto al origen del nombre de esta calle, el autor Mariano de Jesús Torres escribió lo siguiente: "Esta calle tomó el nombre de las Carmelitas por el convento de mismo nombre que ahí se encontraba y por la pequeña plazuela que en este mismo lugar existió" además el mismo autor describió esta calle de la siguiente manera: “Es de aspecto triste y si tiene algún tránsito es por su cercanía a la estación del ferrocarril.”

Raúl Arreola Cortés escribió en su libro Morelia y sus Nomenclaturas la siguiente información sobre el origen de la nomenclatura de las Carmelitas: “Esta calle de las Carmelitas tomó su nombre debido a la existencia del Convento de las Monjas Carmelitas, ubicado a unos 300 metros hacia el poniente del hermoso Convento del Carmen. Era el beaterio de las Carmelitas de una gran importancia y amplitud; construido gracias al interés y esfuerzo económico de Doña Ana del Tránsito y Silva quien en su afán de ser monja carmelita y al no haber un convento femenino de esa orden, logró su propósito en 1764” 

Fachada de la Capilla del Beaterio de
las Carmelitas

Vista hacia el oriente de la Calle de las
Carmelitas
Además este autor menciona los siguientes datos respecto a este sitio tan lleno de historia: "Los cronistas de la Ciudad de Valladolid y luego los cantores de Morelia, al igual que nuestros abuelos, aseguraban, porque así lo habían escuchado por boca de sus mayores que fue en esta casa conventual donde las doncellas combinaban sus disciplinas y oraciones con el exquisito cultivo del arte culinario y una de sus mejores manifestaciones fue el rico dulce popularmente llamado ATE, del tarasco <<Ate>>: dulce; pues se afirma que en ese convento se inventó. Como antes dijimos, antiguamente a toda esta calle (actual de Eduardo Ruiz) en la nomenclatura de 1794 se le llamaba de las Carmelitas, en la nomenclatura de 1840, sólo la cuadra donde se localizaba el convento o Beaterio de Carmelitas se le conservó el mismo nombre, precisamente por estar en esta cuadra el famoso convento que por cierto fue restaurado a finales del siglo antepasado, incluso su capilla (esquina que forman las calles de Eduardo Ruiz y Valentín Gómez Farías) dándole nuevo perfil arquitectónico de estilo neoclásico.
El edificio blanco ocupa el lugar donde se
encontraba el desaparecido convento
Algunos cronistas entre otros el Sr. Dr. Rafael Morelos Zapién nos cuenta que era tan grande el Beaterio, hermosa su huerta y espeso carrizal que un dia en el año de 1832 un hombre al ir huyendo de sus perseguidores y ante su inminente captura trepó por las tapias más bajas de la huerta y ahí duró escondido catorce años; claro que hacia furtivas incursiones a las alacenas y refectorio del beaterio a robar alimentos y sino es por una grave enfermedad que lo obligó a pedir auxilio, jamás hubiese sido descubierto. 
Se sabe, gracias a los estudios del arquitecto Manuel González Galván, moreliano eminente, que en mil ochocientos cincuenta y tantos estaba en funciones normales pero merced a las Leyes de Reforma, las religiosas fueron exclaustradas, para volver en 1861, pero fueron exclaustradas definitivamente en 1863. Su funcionamiento fue irregular a partir de 1864 a grado tal que en 1883 el edificio se encontraba en franca ruina.
Fue a finales del siglo XIX como dijimos al principio, algunos protectores o prestanombres piadosos, adquirieron el viejo edificio, ellos lo restauraron y volvió a dedicarse a convento de Carmelitas, cambió su aspecto y aumentó su antiguo esplendor, permaneció en marcha hasta después de la Revolución de 1910 que volvieron a exclaustrar a las monjas en los años veintes. La ignorancia y la Ley lo convirtieron en Almacenes Oficiales de Semillas incluso la hermosa capilla de estilo neoclásico y en general todo el convento de mas puro estilo barroco moreliano, y el resto del edificio lo convirtieron en vecindad mal adaptada. Desocupado que fue todo el bello inmueble estaba en lamentables ruinas. Por fin el gobierno lo adquirió pero no para restaurarlo sino para demolerlo, lo que ocurrió en los años 60 para ahí construir la Central de Autobuses e inaugurarla en septiembre de 1971. Pero volviendo al recuerdo del Beaterio de Carmelitas, hemos de seguir afirmando que fue en esta casa conventual en la que, gracias a las hacendosas monjas, aquí se inventó el morelianisimo ate."

Capilla del Beaterio de las Carmelitas
en ruina total

Accesoria con la letra G, que le fue
asignada en la numeración de 1840
Otra descripción realizada por Mariano de Jesús Torres menciona lo siguiente respecto a la calle de las Carmelitas:  "En tiempos de antaño en esta calle también existió una placita que contenía casas de muy humilde aspecto que más bien eran “cuartos”, tenía en el centro una fuente circular de donde se provee de agua al vecindario y carecía de árboles o cualquier ornato que la hiciera agradable a la vista; posterior a la exclaustración de las monjas carmelitas de su beaterio o niñado su capilla recibió la advocación del Corazón de Jesús hasta que llegó a un estado ruinoso en que fueron derrumbados dichos edificios y solo se conservó el cascarón de lo que fue una capilla de buen aspecto."

Al desaparecer la Central de Autobuses, la antigua calle de las Carmelitas volvió a caer en el olvido y se convirtió de nuevo en una calle solitaria; pero esto no quiere decir que no conserve restos del pasado como marcos de cantera de puertas con su hueco donde alguna vez estuvo la placa de talavera que indico el número de propiedad o accesoria.


Entrada de una casa o accesoria de la cual fue
removida la placa de numeración o letra.


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