viernes, 2 de septiembre de 2016

Calle de Comonfort (ahora de Aldama)

  • Nomenclatura de 1794: No existía.
  • Nomenclatura de 1840: No existía.
  • Nomenclatura de 1856: Calle de Comonfort, paralela a las calles de la Alhóndiga, de la Concordia, del Guapo y de la Aurora (ahora tramos de Corregidora) por el lado norte; y a las calles del Tecolote, del Mañoso, del Peine y del Licor (ahora tramos de Guerrero) por el lado sur.
  • Nomenclatura de 1868: Calle 5a. de Matamoros.
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Aldama.
  • Cuartel: Número 1.
  • Sector actual: Independencia.


La calle de la cual trata esta publicación es una de las calles del centro más jóvenes, a pesar de su cercanía a las plazas principales y a la catedral no es tan antigua como pudiera pensarse. Su creación se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, por lo que se sabe de su nombre hasta el año de 1856 como Calle de Comonfort, aunque tambien en cada cuadra que la componía recibía el nombre de 1a. de Comonfort, 2a. de Comonfort y así sucesivamente hasta llegar a la 6a. de Comonfort, que a diferencia de otras calles de ese tiempo esta abarcaba 6 pares de manzanas durante su trayecto, todas estas creadas en la misma fecha; Mariano de Jesús Torres refiere lo siguiente sobre la creación de estas cuadras: "surgen a raíz de que se derribó parte del muro de una casa que existía en la Calle de las Bonitas (ahora tramo de Morelos Sur) casí frente a la casa de Morelos, otra parte atravesando la huerta del convento de San Agustín (la huerta se extendía de oriente a poniente en lo que actualmente es la calle de García Obeso y Abasolo) que fue ocupada para ese entonces por el gobierno, derribando parte de las casas que había en la acera oriente y poniente de la Calle del Prendimiento (ahora tramo de Abasolo), los mismo paso en la Calle de Santa Catarina (ahora tramo de Galeana) y en la Calle de la Industria (ahora tramo de Rayón), para comunicarse con la Calle de la Soterraña (ahora tramo de Quintana Roo)"; al parecer dicha demolición se llevó a cabo en partes, en el plano de 1857 solo aparecen trazadas las cuadras que formaban parte de la huerta. Para el año de 1868 la de Comonfort cambia de nombre, atendiendo a la orden dispuesta por el Ayuntamiento de Morelia, comenzando a llevar el nombre de Calle 5a. de Matamoros, finalmente en el año de 1929 con la llegada de una nueva nomenclatura a la ciudad  esta cambia de nombre por el de Calle de Aldama, siendo este el que actualmente ostenta. 

Vista parcial del plano de 1857, el número 1 indica la recién abierta calle de Comonfort, nótese
que no tiene continuidad hacia la Soterraña ni a la casa de Morelos

Como calle de Comonfort está corría de oriente a poniente, rompiendo a partir de la Calle de Morelos (ahora tramo de Morelos Sur) por el oriente y finalizaba al encontrarse con la Calle de la Soterraña (ahora tramo de Quintana Roo) por el poniente.

Vista parcial del plano de 1869 en el que se aprecia que ya existen todas las cuadras que
forman la actual calle de Allende, antes de Comonfort
El nombre de Comonfort lo recibió según el moreliano Mariano de Jesús Torres, porque estas nuevas calles fueron abiertas en tiempos que gobernaba el Sr. Presidente de la República Ignacio Comonfort, hecho que fue tomado por la sociedad moreliana y las autoridades como un homenaje dedicado a dicho personaje. 

Vista desde el extremo poniente de la
calle de Comonfort

Si bien esta calle no puede considerarse como una de las más ricas en historia por su no tan antigua creación, si hay datos que puede aportar sobre el pasado y la vida cotidiana de Morelia, Torres afirma que posterior a su apertura esta serie de calles comenzó a poblarse de manera rápida, en ella se comenzaron a levantar casas de "regular aspecto" como el las llama, estando bien enlozadas y debidamente empedradas, volviéndose en calles de bastante tránsito en la ciudad. La importancia de esta calle dentro de la cotidianeidad de aquellos tiempos no solo se centraba en su cercanía a las calles principales, sino porque en ella se encontraba asentada una construcción que fungía como local de diversiones públicas, que era conocido con el nombre de "El Hipódromo".


Lugar donde se encontró el Hipódromo, después Teatro
Hidalgo, en su lugar se edificó una escuela primaria

Este teatro llamado Hipódromo fue uno de los tres lugares dedicados al entretenimiento de los morelianos con los que contó la ciudad en el siglo XIX, el primero en importancia era el "Teatro Coliseo" (fundado en el año de 1829), le seguía el "Teatro Hipódromo" (fundado en 1856) y finalmente el "Teatro del Desierto" (este último parecía más un garito). 
La historia del teatro del Hipódromo comienza a escribirse cuando el gobierno llevó a cabo el fraccionamiento de la huerta del convento de los agustinos en el año de 1856, bajo el gobierno del Sr. Miguel Silva Macías, como mencionamos anteriormente se crean nuevas manzanas y calles en este amplio terreno, entre ellas la calle de Comonfort, que es en la que se construyó el referido lugar, de modo para tal acción dos señores de nombre Félix e Irineo Alva adquieren un terreno que se encontraba en la manzana número 17 por la cantidad de $1,050.00 y emprendieron la edificación del teatro que sería bautizado como el "Hipódromo". En sus inicios este lugar funcionó como plaza de pelea gallos y sede de representaciones teatrales de poco mérito como pastorelas, sainetes, etcétera, para estos últimos se contaba con un escenario de cortas dimensiones, que tenía un telón de boca que estaba pintado al temple, con no mal pincel, la Catedral de Morelia y las banderas nacionales en el espacio que mediaba entre uno y otro paleo. Al exterior no tenía dicho edificio una fachada notable, sino tan solo una gran puerta de entrada con vista al sur (ahora calle de Aldama), ostentando con grandes caracteres un letrero que decía "HIPÓDROMO", a pocos metros de distancia de esta puerta se veía la entrada al patio o palenque donde tenían lugar las peleas de gallos y donde se colocaban asientos portátiles cuando se realizaban representaciones, luego en contorno del interior había una grada para concurrencia popular, y luego sobre dicha grada estaba una serie de palcos para concurrentes más escogidos. El foro principal veía al oriente, elevándose en entablado o escenario a dos varas de altura sobre el nivel del patio, el valor de los asientos iba de los 25 centavos en patio y palcos, y 12 centavos en grada; entraban con libertad los charamusqueros, neveros, fruteros, pasteleros a ofrecer a los concurrentes sus mercancías. Para guardar el orden público iba algún gendarme de la municipalidad. En esta etapa el teatro no gozaba de buena reputación entre la alta sociedad moreliana, para ellos estaba el Teatro Coliseo, en el cual se presentaban óperas, zarzuelas y demás espectáculos de corte europeo que poco llamaban la atención de las masas populares de la ciudad, pero esta cambia cuando el Coliseo sufre un derrumbe de su techumbre, dejándolo inutilizado, y a la falta de un lugar de entretenimiento para la alta clase el Hipódromo se posiciona como el teatro de mayor importancia en la ciudad, aunque nunca dejó de presentar coloquios, que eran considerados vulgares o de segundo orden, espectáculos de circo y de prestidigitación (este último basado en trucos de ilusionismo); para el año de 1870 el Coliseo se encuentra reparado y este vuelve a ser un teatro secundario, y es cuando llega un periodo de decadencia para el Hipódromo, pues durante el gobierno del General Mariano Jiménez se prohibieron las peleas de gallos, originando que este lugar quedará casí abandonado, pasado el tiempo el lugar es puesto a la venta y es adquirido por un particular de nombre Silvano Silva, quien lo reedificó en el año de 1894 y mando tapiar la puerta que se encontraba sobre la actual calle de Aldama para abrir una nueva sobre la Calle del 5 de Mayo (ahora calle de Matamoros), modificando tambien la ubicación del escenario, restaurando los asientos y cambiando su nombre por el de "Teatro Hidalgo"; en esta nueva etapa el lugar adopta una nueva faceta y se instala un cinematógrafo, donde se exhibieron varias cupletistas, que con sus pícaras letras hacían sonrojar y escandalizar a cual más de la sociedad conservadora moreliana; además se le daba el uso en algunas ocasiones como auditorio y sala de exposiciones para los partidos electorales (Torres, 1915).


Vista de una de las manzanas que componían la calle
de Comonfort

Otra fuente menciona que después de su remodelación se convirtió en el centro de recreo más visitado por citadinos y pueblerinos. Por un lado, en las noticias de la prensa moreliana se decía que el lugar era escenario de disturbios, pues quienes asistieron a disfrutar las lides lo hicieron en compañía de la bebida, por el otro, de acuerdo a las demandas penales sólo se encontró un juicio referente a los disturbios en el Hipódromo: se trata del caso de María Candelaria Villaseñor, de 30 años, quien junto con varios hombres, se encontraban ebrios cerca del “Palenque para peleas de gallos”; conforme a las investigaciones, algunos testigos expresaron que después de varios minutos dichas personas comenzaron a reñir por los efectos incitados por el alcohol, por tal motivo la policía los llevó presos (Magali Zavala).


Finalmente con la llegada de nuevas tecnologías los espectáculos que por más de medio siglo habían acaparado la atención y los aplausos de la sociedad moreliana se tornaron en obsoletos haciendo que este sitio quedará en el abandono y que en su lugar se levantara la Escuela Primaria "Centro Escolar Michoacano", construida en el año de 1947 y que es una de las de mayor tradición en la zona. A pesar de su corta existencia esta es una de las calles que incita a recorrerla con calma para ir develando cada uno de los secretos que celosamente ha guardado con el paso del Tiempo.



Con información de:

-Torres, Mariano de Jesús. Diccionario Histórico, Biográfico, Estadístico, Zoológico, Botánico, Mineralógico de Michoacán. Tomo III. 1915. Morelia, México.
-Zavala, Magali. Los espacios de convivencia social y el consumo de bebidas embriagantes en Morelia (1880-1910). Revista de la Facultad de Filosofía y Letras. México.


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