sábado, 7 de mayo de 2016

Calle de El Depósito o de la Estufa (ahora tramo de Ignacio Zaragoza)

  • Nomenclatura de 1794: Calle del Olmo (tramo) o Calle 3a. del Olmo.
  • Nomenclatura de 1840: Calle de El Depósito (o de la Estufa, esto de manera no oficial), paralela a las antiguas calles del Obispado (ahora tramo de Juárez) por el lado oriente; y del Gallo (ahora tramo de Guillermo Prieto) por el lado poniente..
  • Nomenclatura de 1868: Calle 2ª de Hidalgo (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Ignacio Zaragoza (tramo).
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 2.
  • Sector actual: República.


La calle de El Depósito es una calle rica en historia, ya que desde tiempos de la antigua Valladolid ya aparecía en el trazo urbano de 1794 aunque en aquel entonces pertenecía a la Calle del Olmo siendo esta la última de las tres manzanas más al norte; posteriormente al realizarse el cambio de nomenclatura a mediados del siglo XIX recibió el nombre de la Calle de El Deposito (aunque también era conocida de forma coloquial como la Calle de la Estufa), trazada de sur a norte comenzaba a correr a partir de las esquinas de las antiguas calles del Suspiro y de la Amargura (ahora cruce de las calles de Ignacio Zaragoza y Santiago Tapia) en el extremo sur; y terminaba en las esquinas de las calles nuevas que se abrieron o nuevas calles del Carmen (ahora cruce de las calles de Ignacio Zaragoza y Eduardo Ruíz) en el extremo norte. Al volver a cambiar la nomenclatura de la ciudad este tramo quedó dentro de la Calle 2ª de Hidalgo y en el siglo XX se le cambió de nuevo quedando incluida en la Calle de Ignacio Zaragoza hasta la actualidad.

Placa de nomenclatura de la calle de El Depósito, a pesar de no
ser de las originales de 1840 sirve de forma ilustrativa

Casa donde estuvo depositada la estufa que dio nombre
a esta calle en 1840
Mariano de Jesús Torres menciona lo siguiente respecto al origen de tan peculiar nombre para una calle: Esta calle llevó este nombre tan peculiar "porque en la acera que ve al oriente había una cochera (la cual aun sigue en pie y es la que se observa en la imagen) donde se depositaba la estufa que conduce el Sagrado Viático", por la poca información que se puede encontrar al parecer aquí en esta calle se encontró el lugar donde se fabricaban y distribuían las ostias empleadas en los ritos católicos.

Vista de sur a norte de la calle de El Depósito

Placa de nomenclatura de 1840
Respecto a la casa mencionada y a su función el autor Antonio Chavez Samano realizó una minuciosa descripción de esta: "Antes, no hace mucho tiempo, aún se podían ver las pesebreras las argollas que servían para detener a dos pares de recuas, un par de mulas tordillas y un par de fuertes percherones alazanes, ambos de gran alzada, y que tiraban de los vehículos que en ese importante lugar se guardaban, el cómodo <<huayín>> y la carroza que usaban los señores obispos en sus tránsitos para la ciudad o en sus visitas episcopales. También se guardaba ahí una carroza, con los asientos y respaldos acojinados de rico brocado color púrpura y en las ventanillas, cortinas en la misma tela con flecos de las más puras sedas, con los escudos y sendas custodias pintadas en las portezuelas, alto y ferrado pescante niquelado y farolas de limpios cristales biselados. Siempre limpia y reluciente y fue perfectamente conocida de todos los habitantes de la ciudad que por veintenas de años la vieron rodar tarde a tarde, desde que el Ángelus volaba por las torres catedralicias, hasta que el Toque de Queda de la campana de la Catedral resonaba imponente en toda la oquedad del Valle de Guayangareo, por todas las empedradas calles de la ciudad, aquellas calles de cañitos a lo largo del arroyo, bordeadas de banquetas enlozadas con sonorosas piedras de nuestras propias canteras, era la carroza conocida con el nada poético pero popular nombre de <<LA ESTUFA DE NUESTRO AMO>>.
Hasta el año de 1911, sólo hubo en la ciudad una sola parroquia a la que toda la gente llamaba <<DEL SAGRARIO>>, ubicada en el lado oriente de la Catedral, pues de ahí salía tarde a tarde, desde el <<ÁNGELUS>> hasta la <<QUEDA>> (10 de la noche) para llevar a los moribundos el último consuelo espiritual. Un sacerdote, el vicario en turno, de ESTOLA y SOBREPEYIS y dos monaguillos de sotana roja y blancas roquetas ocupaban la carroza. Un monaguillo muy circunspecto, llevaba en una charolita de plata las dos crismeras con óleos consagrados para la Extremaunción y los algodones para limpiarlos; el otro llevaba en la mano izquierda un candelero con la vela prendida de purísima cera, y con la otra mano iba tocando y tocando una campanita consagrada, como piadoso e indefectible aviso. Gruesas candelas ardían en las limpísimas farolas, el sacerdote aprisionaba sobre su pecho el pequeño copón con el Pan Eucarístico que por vez postrera iba a alimentar a quien ya en los linderos de la muerte estaba ya próximo a dejar el mundo.
Vista de norte a sur de la calle de El Depósito
Lo mismo en la Calle Real que en las más apartadas y polvosas callejuelas de barriadas de la vieja Morelia, todos, ricos y pobres, viejos y niños, doblaban la rodilla y agachaban reverentes la cabeza al paso de la ESTUFA de relucientes farolas; las muchachas que noviaban en las ventanas, se persignaban devotas y los jóvenes suspendían su idilio. los gendarmes levantaban sus mortecinas linternas y allá iba la ESTUFA por todas las calles de la ciudad tan bella y apacible. En la cuadra donde se precisaba el Viático o la Extremaunción todas las puertas se abrían, las señoras con verdadera devoción, salían portando velas benditas, <<buenas para las pestes y para las tempestades>>, los varones se hincaban en las banquetas, los chicos silenciaban sus juegos y un buen tramo de la cuadra bien barrida,  olía a tierra mojada, a rosas frescas y a ramas de mastranto. En la casa del doliente, en la alcoba del enfermo, un altarcito con velas de cera y flores, servían para descansar el copón, la Patena y las Crismeras, mientras el sacerdote rezaba las oraciones para <<ayudar a bien morir>>; los familiares todos, llorosos y reverentes, contestaban la letanía......Ruega por el....Ruega por el..."
Otra vista más de la calle de El Depósito o de
la Estufa

Otro aporte dado por el primer autor citado además menciona lo siguiente: "Antes era cerrada por un muro que se encontraba en el extremo norte (ahora esquina de Eduardo Ruíz), pero en tiempos de la Reforma que se abrieron las calles nuevas del Carmen se derribó el expresado muro y se le dio prolongación a la calle de la cual se habla la cual se extendió ahora hasta el ex-paseo de las Lechugas" (ubicado aproximadamente en terrenos de la actual colonia Industrial). En esta calle en la banqueta ubicada al oriente encontramos el edificio que perteneció a la antigua Cárcel de Clérigos o Cárcel Clerical, que fue mandada a construir a espaldas del Palacio del Obispado por el Sr. Obispo Martín Elizacoechea en el año de 1755, sirviendo como correccional para clérigos que infringieran las leyes eclesiásticas; dentro de sus celdas estuvo preso y fue juzgado el insurgente Mariano Matamoros, quien fuera condenado a muerte y saliera de este edificio rumbo al cadalso por la antigua Calle de la Amargura (ahora calle de Santiago Tapia). A principios del siglo XX, el gobierno eclesiástico, estableció un hospital para mujeres pobres, al que llamó "Hospital del Sagrado Corazón de Jesús", siendo las madres Josefinas las encargadas de su asistencia, se asistían hasta 20 enfermas y contaba con un médico y un capellán pagado por el propio clero. Posteriormente recibió el nombre de Dr. Miguel Arriaga y continuó prestando su servicio hasta finales del siglo XX.

Entrada de la antigua Carcel Clerical o de Clerigos
en la calle de El Depósito





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