lunes, 18 de julio de 2016

Nomenclatura de Valladolid hoy Morelia, en el año de 1794 (según Raúl Arreola Cortés)

La interpretación de la nomenclatura que fue asignada a la ciudad de Valladolid, hoy Morelia, a finales del siglo XVIII, puede llegar a ser un asunto confuso pues cada autor que la ha realizado ha asignado los nombres o ubicaciones que tenían las diversas calles de la ciudad basado en sus propias fuentes o interpretaciones personales. En esta ocasión vemos la nomenclatura propuesta por el historiador patzcuarense Raúl Arreola Cortés para el año de 1794. En este caso el autor no menciona el número de manzanas que componían cada calle.

Ejes Rectores

-Calle Real: Actual Avenida Madero Oriente y Poniente
-Calle del Cedro: Actual Avenida Morelos Norte
-Calle de Mira  al Río: Actual Avenida Morelos Sur

Vista de la Calle Real


Cuartel 1° (ahora Sector Independencia)

Calles de Norte a Sur

-Calle de la Estampa: Actual calle de García Obeso
-Calle de San Agustín: Actualmente calle de Hidalgo
-Callejón del Nopal: Actual calle de Leona Vicario
-No brinda información: Actual calle de Matamoros
-Calle de Mira al Llano: Actual calle de Abasolo
-Calle de Santa María: Actual calle de Galeana
-Calle de Mira al Prado: Actual calle de Rayón
-Calle de la Esperanza: Actual calle de Quintana Roo
-No brinda información: Actual calle de Monte de las Cruces
-No brinda Información: Actual calle de Javier Mina
-Calle del Grangeno: Actual calle de Nicolás Bravo
-Calle de las Partidas: Actual calle de Cuautla
-No brinda información: Actual calle de Narciso Mendoza
-Calle Última del Molino: Actual calle de Mariano Michelena

Calles de Oriente a Poniente

-Calle de la Factoría: Actual calle de Allende
-Calle del Limón: Actual calle de La Corregidora
-No brinda información: Actual calle de San Cristóbal de las Casas
-Callejón de la Servatana: Actual calle Mariano Jiménez
-No brinda información: Actual calle de Granaditas
-No brinda información: Actual calle de Aldama
-Callejón del Fresno: Actual calle de Guerrero
-Callejón del Mezquite: Actual calle de Fuerte de los Remedios
-Callejón del Capulín: Actual calle de Fuerte de Cóporo
-Calle del Molino de Parras: Actual calle de Manuel Muñiz
-No brinda Información: Actual calle de Benedicto López

Vista hacia el norte de la Calle de la Estampa
(actual de García Obeso)

Cuartel 2° (ahora Sector República)


Calles de Sur a Norte

-Calle del Obispado: Actual calle de Benito Juárez
-Calle del Olmo: Actual calle de Ignacio Zaragoza
-Calle de los Jazmines: Actual calle de Guillermo Prieto
-Calle de la Compañía: Actual calle de El Nigromante
-No brinda información: Actual calle de Juan Álvarez
-Calle del Huerto: Actual calle de Valentín Gómez Farías
-Calle del Castaño: Actual calle de León Guzmán
-Callejón de la Azucena: Actual calle de Guadalupe Victoria
-Calle del Cortijo: Actual calle de Sebastián Lerdo de Tejada

Calles de Oriente a Poniente

-Calle de las Alcantarillas: Actual calle de Melchor Ocampo
-No brinda información: Actual calle de Nicolás Romero
-Calle del Olivo: Actual calle de Santiago Tapia
-Calle de las Carmelitas: Actual calle de Eduardo Ruíz
-Callejón del Saus: Actual calle de García Pueblita

Vista hacia el sur de la Calle de los Jazmines
(actual de Guillermo Prieto)

Cuartel 3° (ahora Sector Revolución)

Calles de Sur a Norte

-Calle del Laurel: Actual calle de Pino Suárez
-Calle del Ciprés: Actual calle de Álvaro Obregón
-No brinda información: Actual calle de Héroe de Nacozari
-Calle de Locutorios: Actual calle de Belisario Domínguez
-No brinda información: Actual calle de Abraham González
-No brinda información: Actual calle de Serapio Rendón
-Calle de la Palma: Actual calle de Dr. Miguel Silva
-Calle del Junco: Actual calle de Amado Nervo
-Callejón de la Retama: Actual calle de Revolución
-Callejón de las Ánimas: Actual calle de Luis Moya
-No brinda información: Callejón del Romance
-No brinda información: Calle de Carrillo Puerto
-No brinda Información: Calle de Isaac Arriaga

Calles de Poniente a Oriente

-Calle de las Alcantarillas: Actual calle de Aquiles Serdán
-Calle del Olivo: Actual calle de 20 de Noviembre
-Calle del Señor San José: Actual calle de Emiliano Zapata
-No brinda información: Actual calle de Plan de Ayala
-No brinda información: Actual calle del Agrarismo
-Callejón de Peña Viva: Actual calle de Constitución del 17
-Callejón del Roble: Actual calle del Trabajo
-Calle del Huizache: Actual calle de 1° de Mayo
-No brinda información: Actual calle de Aviación
-Calle Última de la Cantera: Actual calle del 5 de Febrero
-Callejón del Durazno: Actual calle de Constituyentes

Vista hacia el norte de la Calle del Laurel
(ahora de Pino Suárez)

Cuartel 4° (ahora Sector Nueva España)

Calles de Norte a Sur

-Calle de la Sierpe: Actual calle de Virrey de Mendoza
-Calle de la Cruz: Actual calle de Vasco de Quiroga
-Calle de Vista Alegre (6 cuadras): Actual calle de Vasco de Quiroga
-No brinda información: Actual calle Andrés del Río
-No brinda información: Actual calle de Fray Juan de San Miguel
-No brinda información: Actual calle de Velázquez de León
-No brinda información: Actual calle de Pablo Beaumont
-No brinda información: Actual calle de Fray Alonso de la Veracruz
-Calle de las Huertas: Actual calle de Vicente Santa María
-Callejón de las Fresas: Actual calle de Fray Manuel Navarrete
-Callejón del Moral: Actual calle de Miguel Cabrera
-Calle del Pueblo Ameno: Actual calle de Juan José de Lejarza
-Callejón de las Casas Caídas: Actual calle de Sánchez de Tagle
-Callejón de las Moras: Actual calle de Diego José Abad
-No brinda información: Actual calle de Isidro Huarte
-Callejón del Bosque: Actual calle de Sor Juana Inés de la Cruz

Calles de Poniente a Oriente

-Calle de San Francisco: Actual calle de Valladolid
-Callejón del Naranjo: Actual calle de Fray Bartolomé de las Casas
-No brinda información: Actual calle de Humboldt
-No brinda información: Actual calle de Javier Clavijero
-Calle del Limón y tras de San Francisco el Callejón del Granado y 2 cuadras del Almendro: Actual calle de Antonio Alzate
-Callejón del Triángulo: Actual calle de Fray Antonio de Margil
-Calle del Mezquite: Actual calle de Mariano Elizaga
-No brinda información: Actual calle de Fernández de Córdova
-Calle del Silencio: Actual calle de Licenciado Soto Saldaña
-Calle del Retiro y sigue la calle de la Aldea una cuadra: Actual calle de Padre Lloreda
-Calle de las Parras: Actual calle de Ortega y Montañez
-Calle del Sauco: Actual calle de Ana María Gallaga
-No brinda información: Actual Avenida Lázaro Cárdenas
Nota: El cuartel 4° incluía las calles del Barrio de Nuestra Señora de Guadalupe, el cual ya se encontraba bien trazado en aquel entonces, solo que el autor no hace referencia alguna sobre el nombre de las calles que lo conformaban.

Vista hacia el norte de la Calle de Vista Alegre
(ahora de Vasco de Quiroga)

Nota: Las calles en las cuales se menciona que el autor "no brinda información" son aquellas que fueron abiertas en periodos posteriores a la nomenclatura de 1794 o bien aquellas que no recibían nombre alguno según el autor. Más adelante veremos que de un autor a otro los nombres o la ubicación varían pero aun así son datos que dan pistas sobre la distribución de las calles a finales del siglo XVIII.

sábado, 9 de julio de 2016

Calle del Serafín (ahora calle de Fray Juan de San Miguel)

  • Nomenclatura de 1794: Calle del Arco (según Antonio Chavez Samano), o probablemente Callejón de la Pila (por deducción propia basada en la descripción del plano de 1794).
  • Nomenclatura de 1840: Calle del Serafín, paralela a las antiguas calles de la Cruz (ahora tramo de la calle de Vasco de Quiroga) por el lado poniente; y al Callejón del Duende (ahora calle de Fray Alonso de la Veracruz) por el lado oriente. 
  • Nomenclatura de 1868: Calle 3a de Victoria.
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Fray Juan de San Miguel.
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 4.
  • Sector actual: Nueva España.


Placa que hace referencia a la antigua
Calle del Serafín (no es original).
Esta es una de las calles que en la actualidad pasa un tanto desapercibida por la gente que concurre diariamente en ella, respecto a la nomenclatura de esta podemos comenzar a hablar de ella a partir del año de 1794, cuando se realiza la asignación de una nomenclatura formal por las autoridades virreinales, de modo que esta pequeña calle recibe el nombre de la Calle del Arco (según lo refiere así el autor Antonio Chavez Samano en su libro Morelia y sus Nomenclaturas); o probablemente fue también llamada como el Callejón de la Pila (esto a partir de una interpretación personal del plano empleando la descripción con la que este cuenta, basándose en la imagen satelital actual de la zona). Tiempo después, en el año de 1840, la ciudad recibe una nueva nomenclatura; asignándole a ésta en nombre de la Calle del Serafín, esta nomenclatura fue la más exitosa durante el siglo XIX, pues en el año de 1868 se asignó otra nueva, pero no fue del total gusto de la sociedad ya que seguían ubicando las calles con la dispuesta en el año de 1840, de cualquier manera la calle del Serafín llevó de manera oficial el nombre de la Calle 3a de Victoria hasta el año de 1929, año en el que la ciudad recibe su última y actual nomenclatura, en la que se le asigna el nombre de Calle de Fray Juan de San Miguel.

Placa de nomenclatura correspondiente a la de 1840,
esta placa no es original pues fue colocada de
manera ilustrativa.


En cuanto a la nomenclatura de 1840, es decir cuando esta era conocida como la Calle del Serafín corría de norte a sur, desplantando a partir de las esquinas de la Calle de las Damas y la Calle de las Monjas (actual tramo de la Avenida Madero Oriente) por el extremo norte; y finalizaba al encontrarse con el Callejón del Muerto y la Calle del Biombo (actual tramo de la calle de Fray Bartolomé de las Casas) por el extremo sur, al encontrarse con el desaparecido muro norte del ex convento de la orden Franciscana.

Vista de la antigua Calle del Serafín

Respecto al origen del nombre tan peculiar del "Serafín", no se ha encontrado alguna fuente que mencione el porqué de este; recordemos que la nomenclatura antiguamente se asignaba por cosas habituales que en encontraban en cada calle, (templos, pilas, tiendas, plazas, personas, estatuas, anécdotas, etcétera). Si bien no contamos con la información correspondiente a este lugar si llega hasta nuestros días el origen del nombre de una calle llamada del Serafín pero de la ciudad de Querétaro y es aquí donde parte de las dudas pudieran disiparse un poco o simplemente servir como referencia: "Existía frente al edificio de la Academia una fuente de agua pública que truncaba el angulo formado por esta calle y la de Cinco Señores. En el frontis de arriba de la taza, veíase un alto relieve de cantera representando a un Serafín. Unos opinan que de aquí le vino el nombre a la calle, pero otros y con ellos el que esto escribe, creemos que tal título se le dio, porque toda la manzana formaba parte del convento de San Francisco, el "Serafín de Asís" (Valentín F. Frías). Quizá la cercanía con el complejo conventual franciscano en esta ciudad de Morelia haya influido como paso en la ciudad de Querétaro para asignar el nombre aquí bajo el mismo precepto del santo patrono de la orden.....el Seráfico San Francisco de Asís .


Vista hacia el sur de la calle del Serafín 

Aunque no hay muchos datos históricos sobre esta calle de dimensiones cortas, se encuentra una descripción que realizó de ella el autor Mariano de Jesús Torres a principios del siglo pasado: "La forman casas de buen aspecto, y como es céntrica, está bien enlozada y empedrada. Parte de la Calle 1a Nacional (ahora Avenida Madero Oriente) y desemboca en el Mercado de San Francisco o Constitución (actual plaza Valladolid). Por ella pasaba el viacrucis de los señores y señoras Terceros, la Procesión de los Cristos del Jueves Santo y la de las Tres Caídas del Viernes Santo."

Vista hacia el norte de la Calle del Serafín


Con información de:
Frías, V. Las calles de Querétaro. Origen histórico, legendario y anecdótico de su nomenclatura. 1910. Querétaro, México.

miércoles, 29 de junio de 2016

El Animero de Morelia, una tradición ya olvidada.

La tradición de los animeros es una de las costumbres más antiguas que se instaló entre los creyentes católicos que eran fervientes devotos de las Benditas Ánimas del Purgatorio, tanto la primera como la segunda han disminuido al grado de casi desaparecer o convertirse en un recuerdo. La ciudad de Morelia no fue exenta de estas devociones y ambas se practicaron de manera muy arraigada, pero por injurias de la vida, descuido e incluso regulaciones de tipo gubernamental se dejaron de practicar al grado de solo saber de ellas en la actualidad a través de descripciones realizadas por diferentes autores, en este caso les dejo la descripción realizada por Mariano de Jesús Torres y Antonio Chávez Sámano. 

Estampa (así se les conocía a este tipo de relieves), a espaldas de
la Capilla de las Ánimas en CDMX, que evidencia la importancia
que tuvo el culto a las ánimas delpurgatorio en antaño. 
En primera instancia el autor Mariano de Jesús Torres habla sobre la capilla que era sede de esta tradición tan singular, realizando una breve descripción del lugar: "Al costado oriente de la Catedral, contigua al edificio y dentro del atrio, existió una capilla dedicada a las Benditas Ánimas del Purgatorio, de ahí salía los lunes a las siete de la noche revestido de sobrepelliz, un sacerdote, acompañado de varios devotos, e iba rezando públicamente el rosario, en torno de la antigua plazuela de San Juan de Dios (posterior plaza de la Paz y actual Melchor Ocampo). También salía de esa capilla el animero. En esa misma localidad se guardaban los faroles que portaban los que acompañaban al Divinísimo. El interior de esta capilla tenía en el interior muro frontal un altar y en él un cuadro al óleo que representaba el Purgatorio. Solían hacerse en esa capilla el mes de María y algunas otras distribuciones religiosas, había también un confesionario en el cual se sentaba algún eclesiástico que administraba el sacramento de la penitencia". 


Capilla pública dedicada a las Ánimas, a través de la cual se incitaba
al transeúnte a practicar las devociones propias de las ánimas, CDMX
(Foto: Benjamín Arredondo)  

Más adelante el mismo hace también referencia a la peculiar forma en que obraba el animero, dejando los siguientes datos: "Se le daba este nombre al individuo que por devoción o por voto tenía la costumbre de salir los lunes, a las 7 de la noche de la capilla de Ánimas, situada junto a Catedral, y provisto de una campana colgada al cuello, recorría de prisa las calles dela ciudad; y al llegar al crucero de alguna de ellas, se detenía, tocaba tres veces la campanilla de una manera acompasada y con acento prolongado gritaba: “¡Un Padre Nuestro y una Ave María por las Benditas Ánimas del Purgatorio, por amor de Dios!”. Al oírle, salían de sus casas todos los niños y se arrodillaban alrededor del animero a responderle el rezo que consistía como se ha dicho en un Padre Nuestro una Ave María con Gloria-Patri, terminando con el “Réquiem aeternam dona eis domine” – “Lux perpetua luceat eis” “Requiescat in pace. Amén”. Volvía a dar tres toques acompasados, y se retiraba de carrera otra esquina donde repetía lo mismo; y así sucesivamente hasta llegar a las ocho de la noche a la puerta del camposanto donde ofrecía el rezo con la oración respectiva. Desde el establecimiento de las Leyes de Reforma, ya no se permitió la salida del animero porque su devoción se conceptuó como pública" (Torres, 1915).

Lugar donde se encontró la Capilla de las Ánimas
en la Catedral 
Otra descripción que llega hasta nosotros es la que realizó Chávez Sámano, en su libro Morelia y sus Nomenclaturas; a diferencia del primero, este autor realiza una descripción que irradia más en lo poético que en lo histórico (algunos de los datos proporcionados en esta discrepan de los que ofrece Mariano de Jesús Torres, por ejemplo la hora y días en que el animero ejercía su labor, personalmente considero que es más acertado el primero pues la hora del Toque de Ánimas aproximadamente se daba entre siete y ocho de la noche y no a la hora del Ángelus o medio día, como lo menciona Chávez Sámano a continuación); pero no por eso deja de ser de gran importancia: "
La vetusta capilla que se localiza sobre el costado oriente de la Catedral y que por la incuria e ignorancia de quienes pueden evitarlo, carece de culto y la han convertido en bodega de materiales y viejas figuras de santos, candeleros rotos, etcétera; se llamó Capilla de las Ánimas, de la cual dicen nuestras viejas crónicas, salía todos los días, a la hora del Ángelus un hombre.
Representación pictórica de las Ánimas del Purgatorio 
Era un ser real, un hombre de carne y hueso como todos los hombres, que en las horas de labor trabajaba tenaz y resignado, como todos los pobres de entonces. <<El Animero>>, fue una cosa única cuya figura con un poco de tocado y un mucho de piadoso, horas y horas deambulaba todos los días, con viento y con lluvia, con frío o con calma, por las calles quietas y empedradas, con rillitos en medio, con bellas banquetas sonorosas de lozas amarillas veteadas de ocre.
Se cuenta en los más viejos infolios de la ciudad, antes tan quieta, que entonces, cuando el toque del Ángelus sonaba en las torres morelianas, llegaba al atrio de la Catedral aquel hombre extraordinario, entraba a la Capilla de las Ánimas y después de tomar su vela y campanita consagradas, de rodillas frente a la puerta central, rezaba unas oraciones y emprendía su marcha por toda la ciudad, por aquella ciudad chiquita llena de aristas y sabios, de eruditos y de bohemios, y más que caminar corría incansable, hasta que las voces de la campana mayor resonaban  en todo el valle de Guayangareo anunciando que era ya la hora de la quietud y del descanso; de toque a toque, pronto, como temeroso de no alcanzar a llegar a todas y cada una de las esquinas, recorría toda la ciudad, en cada esquina sonaba la campanita y, en alta voz, pregonaba su tétrica y original demanda:
“¡¡UN PADRENUESTRO Y UNA AVE MARÍA POR LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL SANTO PURGATORIO…!!”
Las gentes rezaban con fervor y arrojaban un <<Tlaco>> o tres <<reales>> al zurrón del animero" (Chávez, 1983).


Sobria y muy sencilla fachada de la desaparecida
Capilla de las Ánimas
Es imposible ubicar en la línea del tiempo de la ciudad, la fecha en la que esta práctica comenzó a llevarse a cabo, pero no lo es la fecha aproximada en la que esta fue extinta (mediados del siglo XIX). A partir de esta fecha la tradición e historia del "Animero" pasó a ser en primer lugar un recuerdo para los antiguos pobladores de la pequeña ciudad, posteriormente pasó al olvido total, al grado que hoy en día solo es posible saber de ella al hojear libros antiguos. 

Obtenido de:
-Torres, M. (1915) Diccionario Histórico, Biográfico, Geográfico, Estadístico, Zoológico, Botánico y Mineralógico de Michoacán. Morelia, México.
-Chávez, A. (1983) Morelia y sus Nomenclaturas. Morelia, México: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 

miércoles, 15 de junio de 2016

Calle de Infantes (ahora tramo de la calle de Allende)

  • Nomenclatura de 1794: Calle de la Factoría (tramo) o Calle 1a. de la Factoría.
  • Nomenclatura de 1840: Calle de Infantes, paralela a las calles del Seminario (ahora tramo de la Avenida Madero Poniente) por el lado norte; y de la Enseñanza (ahora tramo de La Corregidora) por el lado sur. 
  • Nomenclatura de 1868: Calle 1a de Matamoros (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Allende (tramo).
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 1.
  • Sector actual: Independencia.




Vista hacia el oriente de la Calle de
Infantes



La calle de la cual hoy les escribo es sin duda una de las más importantes dentro del contexto de la ciudad actual, pues forma parte de una de las vías más transitadas por la gente que acude por diferentes motivos a la zona del centro histórico. La historia de la nomenclatura de esta calle la podemos comenzar a desglosar a partir de la última etapa del periodo colonial, cuando se asigna a la ciudad su primera nomenclatura de manera oficial (esto ocurrió en el año de 1794 por orden del Virrey Marqués de Branciforte), de modo que las manzanas que más adelante formarian la calle de Infantes quedaron integradas a la Calle de la Factoría (está abarcaba toda la actual calle de Allende); ya siendo México un país independiente, se organiza y asigna una nueva nomenclatura (año de 1840), la cual tenía como característica principal la asignación de nombres por cada par de manzanas, y es así como el primer par de manzanas que se encuentra al poniente recibe el nombre recibe el nombre de Calle de Infantes o de los Infantes. Casi treinta años después de esto, en el año de 1868, la calle de Infantes se integra a la nueva Calle 1a de Matamoros (esta tenía la misma característica que la colonial calle de la Factoría, pues abarcó todas las manzanas de la actual calle de Allende), diversas fuentes consultadas mencionan que esta nomenclatura no tuvo mucho éxito y prácticamente las calles siguieron nombrandose con la de 1840. Finalmente en el año de 1929, al estructurarse los actuales sectores que  conforman la ciudad, la 1a de Matamoros recibió el nombre de Calle de Allende y es el que actualmente ostenta.

Placa que recuerda la nomenclatura de 1840, a pesar de no
ser la original funciona de modo ilustrativo

Como calle de Infantes, esta comenzaba a correr a partir de la esquina de las antiguas calles de San Juan de Dios y de Mira al Río (ahora cruce de la Avenida Morelos Sur y Allende) por el extremo oriente, y finalizaba al encontrarse con la esquina de la calle de la Estampa (ahora calle de García obeso) a espaldas de la Catedral, por el extremo poniente.

Respecto al nombre de Infantes, el autor Mariano de Jesús Torres mencionó lo siguiente: "Esta calle recibía este nombre porque en la acera que ve al norte se encontró el Colegio de Infantes"

Acera donde se encontró el Colegio de los Infantes de Valladolid

Catedral vista desde la Calle de Infantes
En cuanto al mencionado colegio se puede mencionar la siguiente: Este se encontraba frente a la Plaza de San Juan de Dios (ahora plaza de Ocampo), recibía el nombre de Colegio de Infantes, que fue establecido por el gobierno eclesiástico en el siglo XVIII, en el cual se enseñaba canto, música y gramática latina a los niños que cantaban en el coro de la Iglesia Catedral; en algún tiempo llegó a tener doce alumnos internos y algunos externos, cuya educación costeaba la iglesia. Con motivo de las Leyes de Reforma el edificio donde se encontraba el colegio le fue quitado a la iglesia y se le adjudicó a un señor D. Cruz López, quien habitó dicho edificio con su familia y estableció ahí un taller de fotografía, convirtiendo las partes bajas en vecindad donde  habitó gente ordinaria. Posteriormente el edificio pasó a manos del Sr. Calixto Moreno quien habitó primero en los altos y luego en los bajos. Al ser incautado el edificio el colegio fue trasladado en primera instancia a la casa del Capellán de la Catedral (contigua a la misma) y posteriormente fue movido al Palacio Episcopal, frente a la plaza del Carmen (ahorra edificio de la Secretaria de Salud del Estado).  

Vista hacia el oriente de la Calle de Infantes


sábado, 7 de mayo de 2016

Calle de El Depósito o de la Estufa (ahora tramo de Ignacio Zaragoza)

  • Nomenclatura de 1794: Calle del Olmo (tramo) o Calle 3a. del Olmo.
  • Nomenclatura de 1840: Calle de El Depósito (o de la Estufa, esto de manera no oficial), paralela a las antiguas calles del Obispado (ahora tramo de Juárez) por el lado oriente; y del Gallo (ahora tramo de Guillermo Prieto) por el lado poniente..
  • Nomenclatura de 1868: Calle 2ª de Hidalgo (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Ignacio Zaragoza (tramo).
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 2.
  • Sector actual: República.


La calle de El Depósito es una calle rica en historia, ya que desde tiempos de la antigua Valladolid ya aparecía en el trazo urbano de 1794 aunque en aquel entonces pertenecía a la Calle del Olmo siendo esta la última de las tres manzanas más al norte; posteriormente al realizarse el cambio de nomenclatura a mediados del siglo XIX recibió el nombre de la Calle de El Deposito (aunque también era conocida de forma coloquial como la Calle de la Estufa), trazada de sur a norte comenzaba a correr a partir de las esquinas de las antiguas calles del Suspiro y de la Amargura (ahora cruce de las calles de Ignacio Zaragoza y Santiago Tapia) en el extremo sur; y terminaba en las esquinas de las calles nuevas que se abrieron o nuevas calles del Carmen (ahora cruce de las calles de Ignacio Zaragoza y Eduardo Ruíz) en el extremo norte. Al volver a cambiar la nomenclatura de la ciudad este tramo quedó dentro de la Calle 2ª de Hidalgo y en el siglo XX se le cambió de nuevo quedando incluida en la Calle de Ignacio Zaragoza hasta la actualidad.

Placa de nomenclatura de la calle de El Depósito, a pesar de no
ser de las originales de 1840 sirve de forma ilustrativa

Casa donde estuvo depositada la estufa que dio nombre
a esta calle en 1840
Mariano de Jesús Torres menciona lo siguiente respecto al origen de tan peculiar nombre para una calle: Esta calle llevó este nombre tan peculiar "porque en la acera que ve al oriente había una cochera (la cual aun sigue en pie y es la que se observa en la imagen) donde se depositaba la estufa que conduce el Sagrado Viático", por la poca información que se puede encontrar al parecer aquí en esta calle se encontró el lugar donde se fabricaban y distribuían las ostias empleadas en los ritos católicos.

Vista de sur a norte de la calle de El Depósito

Placa de nomenclatura de 1840
Respecto a la casa mencionada y a su función el autor Antonio Chavez Samano realizó una minuciosa descripción de esta: "Antes, no hace mucho tiempo, aún se podían ver las pesebreras las argollas que servían para detener a dos pares de recuas, un par de mulas tordillas y un par de fuertes percherones alazanes, ambos de gran alzada, y que tiraban de los vehículos que en ese importante lugar se guardaban, el cómodo <<huayín>> y la carroza que usaban los señores obispos en sus tránsitos para la ciudad o en sus visitas episcopales. También se guardaba ahí una carroza, con los asientos y respaldos acojinados de rico brocado color púrpura y en las ventanillas, cortinas en la misma tela con flecos de las más puras sedas, con los escudos y sendas custodias pintadas en las portezuelas, alto y ferrado pescante niquelado y farolas de limpios cristales biselados. Siempre limpia y reluciente y fue perfectamente conocida de todos los habitantes de la ciudad que por veintenas de años la vieron rodar tarde a tarde, desde que el Ángelus volaba por las torres catedralicias, hasta que el Toque de Queda de la campana de la Catedral resonaba imponente en toda la oquedad del Valle de Guayangareo, por todas las empedradas calles de la ciudad, aquellas calles de cañitos a lo largo del arroyo, bordeadas de banquetas enlozadas con sonorosas piedras de nuestras propias canteras, era la carroza conocida con el nada poético pero popular nombre de <<LA ESTUFA DE NUESTRO AMO>>.
Hasta el año de 1911, sólo hubo en la ciudad una sola parroquia a la que toda la gente llamaba <<DEL SAGRARIO>>, ubicada en el lado oriente de la Catedral, pues de ahí salía tarde a tarde, desde el <<ÁNGELUS>> hasta la <<QUEDA>> (10 de la noche) para llevar a los moribundos el último consuelo espiritual. Un sacerdote, el vicario en turno, de ESTOLA y SOBREPEYIS y dos monaguillos de sotana roja y blancas roquetas ocupaban la carroza. Un monaguillo muy circunspecto, llevaba en una charolita de plata las dos crismeras con óleos consagrados para la Extremaunción y los algodones para limpiarlos; el otro llevaba en la mano izquierda un candelero con la vela prendida de purísima cera, y con la otra mano iba tocando y tocando una campanita consagrada, como piadoso e indefectible aviso. Gruesas candelas ardían en las limpísimas farolas, el sacerdote aprisionaba sobre su pecho el pequeño copón con el Pan Eucarístico que por vez postrera iba a alimentar a quien ya en los linderos de la muerte estaba ya próximo a dejar el mundo.
Vista de norte a sur de la calle de El Depósito
Lo mismo en la Calle Real que en las más apartadas y polvosas callejuelas de barriadas de la vieja Morelia, todos, ricos y pobres, viejos y niños, doblaban la rodilla y agachaban reverentes la cabeza al paso de la ESTUFA de relucientes farolas; las muchachas que noviaban en las ventanas, se persignaban devotas y los jóvenes suspendían su idilio. los gendarmes levantaban sus mortecinas linternas y allá iba la ESTUFA por todas las calles de la ciudad tan bella y apacible. En la cuadra donde se precisaba el Viático o la Extremaunción todas las puertas se abrían, las señoras con verdadera devoción, salían portando velas benditas, <<buenas para las pestes y para las tempestades>>, los varones se hincaban en las banquetas, los chicos silenciaban sus juegos y un buen tramo de la cuadra bien barrida,  olía a tierra mojada, a rosas frescas y a ramas de mastranto. En la casa del doliente, en la alcoba del enfermo, un altarcito con velas de cera y flores, servían para descansar el copón, la Patena y las Crismeras, mientras el sacerdote rezaba las oraciones para <<ayudar a bien morir>>; los familiares todos, llorosos y reverentes, contestaban la letanía......Ruega por el....Ruega por el..."
Otra vista más de la calle de El Depósito o de
la Estufa

Otro aporte dado por el primer autor citado además menciona lo siguiente: "Antes era cerrada por un muro que se encontraba en el extremo norte (ahora esquina de Eduardo Ruíz), pero en tiempos de la Reforma que se abrieron las calles nuevas del Carmen se derribó el expresado muro y se le dio prolongación a la calle de la cual se habla la cual se extendió ahora hasta el ex-paseo de las Lechugas" (ubicado aproximadamente en terrenos de la actual colonia Industrial). En esta calle en la banqueta ubicada al oriente encontramos el edificio que perteneció a la antigua Cárcel de Clérigos o Cárcel Clerical, que fue mandada a construir a espaldas del Palacio del Obispado por el Sr. Obispo Martín Elizacoechea en el año de 1755, sirviendo como correccional para clérigos que infringieran las leyes eclesiásticas; dentro de sus celdas estuvo preso y fue juzgado el insurgente Mariano Matamoros, quien fuera condenado a muerte y saliera de este edificio rumbo al cadalso por la antigua Calle de la Amargura (ahora calle de Santiago Tapia). A principios del siglo XX, el gobierno eclesiástico, estableció un hospital para mujeres pobres, al que llamó "Hospital del Sagrado Corazón de Jesús", siendo las madres Josefinas las encargadas de su asistencia, se asistían hasta 20 enfermas y contaba con un médico y un capellán pagado por el propio clero. Posteriormente recibió el nombre de Dr. Miguel Arriaga y continuó prestando su servicio hasta finales del siglo XX.

Entrada de la antigua Carcel Clerical o de Clerigos
en la calle de El Depósito





Calle del Obispado (ahora tramo de Benito Juárez)

  • Nomenclatura de 1794: Calle del Obispado (tramo) o Calle 3a. del Obispado.
  • Nomenclatura de 1840: Calle del Obispado, paralela a las  antiguas calles del Perico (ahora tramo de la Avenida Morelos Norte) y la plazuela del Carmen por el lado oriente; y a la del Depósito (ahora tramo de Ignacio Zaragoza) por el lado poniente. 
  • Nomenclatura de 1868: Calle 1ª de Hidalgo (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Benito Juárez (tramo).
  • Cuartel  (1794, 1840 y 1868): Número 2.
  • Sector actual: República.


La Calle del Obispado es una de las calles más importantes en la antigua ciudad de Valladolid, ya que en ella se encontraba uno de los edificios más importantes para la sociedad de aquellos tiempos; durante el virreinato esta calle era la última de tres manzanas hacia el norte que componían la Calle del Obispado; este tramo de la calle fue el único de todos que siguió conservando su mismo nombre durante el cambio de nomenclatura de 1840, posteriormente esta pequeña calle se incluyó a la Calle 1ª de Hidalgo y finalmente en 1929 la 1ª de Hidalgo cambio de nombre por el de Benito Juárez. Como calle del Obispado esta calle corría de sur a norte, comenzando a partir de las esquinas de las antiguas calles de la Victoria y de la Amargura (ahora cruce de las calles de Santiago Tapia y Benito Juárez) por el extremo sur; y terminaba en el extremo oriental de la Plazuela del Carmen, donde aproximadamente hoy da comienzo la calle de Eduardo Ruiz, esto porque anteriormente la calle no tenía continuación hacia la actual Avenida Héroes de Nocupetaro, debido al muro que se encontraba erguido en esta zona, el cual circundaba los terrenos del cementerio del Carmen.

Placa de nomenclatura de la Calle del Obispado, al parecer
es de las originales colocadas en 1840

Esta calle tomó su nombre del “Palacio del Obispado o Palacio Episcopal”, el cual se encontraba ubicado en la esquina de la calle de la Amargura; a principios del siglo XX esta calle estaba formada por casas de buen aspecto, entre ellas incluida el mencionado palacio que fue antiguamente la residencia de los Obispos de Michoacán; estaba bien enlosada y empedrada por ser de mucho tránsito.


Vista hacia el extremo norte de la Calle del
Obispado

Fachada del antiguo Palacio Episcopal
El palacio episcopal comenzó a construirse por orden del Ilustrísimo Sr. Obispo Don Juan de Ortega y Montañez en el año de 1682 y se terminó durante el gobierno del Sr. Obispo Don Juan José de Escalona y Calayatud (aproximadamente en los años de 1629 a 1637), el lugar fungió como tal hasta la segunda mitad del siglo XIX; posteriormente fue incautado por el gobierno y convertido en vecindad hasta que fue comprado nuevamente por el clero que traslado aquí al “Colegio de Infantes” que anteriormente había estado situado en la Plaza de San Juan de Dios (actual plaza de Ocampo sobre la calle de Allende), los cuales por la situación política del país fueron expulsados del edificio y este se convirtió en cuartel, tiempo después volvió a servir como institución educativa y por último y hasta el día de hoy funge como oficina de gobierno. Este edificio además de haber servido como residencia a los señores obispos también sirvió como sala de velación para el Ilustrísimo Sr. Don Juan Cayetano Portugal, obispo que falleciera en este lugar el 4 de Abril de 1850; su cuerpo fue expuesto en la planta alta donde concurrió una multitud inmensa a besarle el anillo pastoral.

Vista de norte a sur de la Calle del Obispado, con la
torre oriente de la catedral

Lugar donde debio encontrarse el escudo
del Obispado en la fachada del palacio
El autor Antonio Chavez Samano en su libro Morelia y sus nomenclaturas hace referencia sobre esta calle de la siguiente manera: "Ya en el primer plano de Valladolid de 1794 aparece la calle que está frente a la catedral (actual Benito Juárez) con el nombre del Obispado. Lo anterior obedece a que la tercera cuadra estaba ubicado el soberbio Palacio del Obispado, cuya construcción iniciará en 1682 el Obispo Juan de Ortega y Montañez, habiéndolo concluido el Obispo Calayatud, durante su gobierno de 1729 a 1737. El Obispo don Clemente de Jesús Munguía inició la reedificación de este lugar; con base en un ambicioso proyecto aumentando su grandeza y majestuosidad, lo cual no quedó más que iniciado y todo hubo de destruirse <<al haberse denunciado en 1859 conforme a las Leyes de Reforma>>.

Pequeño nicho ubicado en la esquina sur de la
calle del Obispado

Este edificio debió ser de una grandeza e importancia indudable pues, basta señalar que fue la sede del virtuoso obispo Fray Antonio de San Miguel (reconstructor del Acueducto), del Obispo Don Juan Cayetano Gómez de Portugal (que hubiera sido el primer Cardenal de esta Diócesis, de no haberle llegado las Bulas Post-Mortem). En este mismo edificio se alojo el Barón Alejandro Von Humboldt durante su visita que hiciera a estas tierras en 1803".

Otro de los edificios que llama la atención es el actual Museo de Arte Colonial que se encuentra ubicado frente a la plazuela del Carmen, es de suma importancia porque brinda un claro ejemplo de arquitectura colonial en la ciudad; además de que en esta casa se estableció la primera imprenta que hubo en la ciudad, la cual comenzó a trabajar a partir del año de 1821.

Casa donde se instalo la primera imprenta de la ciudad, actual
Museo de Arte Colonial



jueves, 5 de mayo de 2016

Calle de las Carmelitas (ahora tramo de Eduardo Ruiz)

  • Nomenclatura de 1794: Calle de las Carmelitas (tramo) o Calle 5a. de las Carmelitas.
  • Nomenclatura de 1840: Calle de las Carmelitas, paralela a la antigua calle del Silencio (ahora tramo de la calle de Santiago Tapia) por el lado sur; y un tramo de la calle sin nombre (ahora tramo de la Avenida Héroes de Nocupetaro) por el lado norte.
  • Nomenclatura de 1868: Calle 4ª de Hidalgo (tramo).
  • Nomenclatura de 1929: Calle de Eduardo Ruíz (tramo).
  • Cuartel (1794, 1840 y 1868): Número 2.
  • Sector actual: República.


La calle de Carmelitas es una de las calles que cuenta con una cuantiosa remembranza histórica pero que por azares del destino el día de hoy es una de las calles menos vistosas y que pasa sin pena ni gloria para la gente que a diario transita por ahí. En tiempos del virreinato este tramo ya se contemplaba en la traza urbana con el nombre de la Calle de las Carmelitas siendo la cuarta de cinco manzanas que la conformaban de oriente a poniente, posteriormente en el año de 1840 al realizarse un reacomodo de la nomenclatura por manzana solo este tramo de dos manzanas continuó ostentando el nombre de Calle de las Carmelitas; poco tiempo después se realizó una nueva nomenclatura que abarcaba nuevamente varias manzanas y este tramo quedó integrado en la Calle 4ª de Allende y finalmente ya entrado el siglo XX esta calle cedió su nombre y manzanas a la actual calle de Eduardo Ruíz. Como calle de las Carmelitas en la respectiva nomenclatura de 1840 esta calle corría de oriente a poniente a partir de las esquinas de las antiguas calles del Nogal y del Arbusto por el lado oriente (ahora cruce de las calles de Valentín Gómez Farías y Eduardo Ruíz); y terminaba en las esquinas de las antiguas calles del Cojo y del Belén por el lado poniente (ahora cruce de las calles de León Guzmán y Eduardo Ruíz).

Ubicación de la Calle de las Carmelitas en un plano de 1794

Vista hacia el poniente de la Calle
de las Carmelitas
Respecto al origen del nombre de esta calle, el autor Mariano de Jesús Torres escribió lo siguiente: "Esta calle tomó el nombre de las Carmelitas por el convento de mismo nombre que ahí se encontraba y por la pequeña plazuela que en este mismo lugar existió" además el mismo autor describió esta calle de la siguiente manera: “Es de aspecto triste y si tiene algún tránsito es por su cercanía a la estación del ferrocarril.”

Raúl Arreola Cortés escribió en su libro Morelia y sus Nomenclaturas la siguiente información sobre el origen de la nomenclatura de las Carmelitas: “Esta calle de las Carmelitas tomó su nombre debido a la existencia del Convento de las Monjas Carmelitas, ubicado a unos 300 metros hacia el poniente del hermoso Convento del Carmen. Era el beaterio de las Carmelitas de una gran importancia y amplitud; construido gracias al interés y esfuerzo económico de Doña Ana del Tránsito y Silva quien en su afán de ser monja carmelita y al no haber un convento femenino de esa orden, logró su propósito en 1764” 

Fachada de la Capilla del Beaterio de
las Carmelitas

Vista hacia el oriente de la Calle de las
Carmelitas
Además este autor menciona los siguientes datos respecto a este sitio tan lleno de historia: "Los cronistas de la Ciudad de Valladolid y luego los cantores de Morelia, al igual que nuestros abuelos, aseguraban, porque así lo habían escuchado por boca de sus mayores que fue en esta casa conventual donde las doncellas combinaban sus disciplinas y oraciones con el exquisito cultivo del arte culinario y una de sus mejores manifestaciones fue el rico dulce popularmente llamado ATE, del tarasco <<Ate>>: dulce; pues se afirma que en ese convento se inventó. Como antes dijimos, antiguamente a toda esta calle (actual de Eduardo Ruiz) en la nomenclatura de 1794 se le llamaba de las Carmelitas, en la nomenclatura de 1840, sólo la cuadra donde se localizaba el convento o Beaterio de Carmelitas se le conservó el mismo nombre, precisamente por estar en esta cuadra el famoso convento que por cierto fue restaurado a finales del siglo antepasado, incluso su capilla (esquina que forman las calles de Eduardo Ruiz y Valentín Gómez Farías) dándole nuevo perfil arquitectónico de estilo neoclásico.
El edificio blanco ocupa el lugar donde se
encontraba el desaparecido convento
Algunos cronistas entre otros el Sr. Dr. Rafael Morelos Zapién nos cuenta que era tan grande el Beaterio, hermosa su huerta y espeso carrizal que un dia en el año de 1832 un hombre al ir huyendo de sus perseguidores y ante su inminente captura trepó por las tapias más bajas de la huerta y ahí duró escondido catorce años; claro que hacia furtivas incursiones a las alacenas y refectorio del beaterio a robar alimentos y sino es por una grave enfermedad que lo obligó a pedir auxilio, jamás hubiese sido descubierto. 
Se sabe, gracias a los estudios del arquitecto Manuel González Galván, moreliano eminente, que en mil ochocientos cincuenta y tantos estaba en funciones normales pero merced a las Leyes de Reforma, las religiosas fueron exclaustradas, para volver en 1861, pero fueron exclaustradas definitivamente en 1863. Su funcionamiento fue irregular a partir de 1864 a grado tal que en 1883 el edificio se encontraba en franca ruina.
Fue a finales del siglo XIX como dijimos al principio, algunos protectores o prestanombres piadosos, adquirieron el viejo edificio, ellos lo restauraron y volvió a dedicarse a convento de Carmelitas, cambió su aspecto y aumentó su antiguo esplendor, permaneció en marcha hasta después de la Revolución de 1910 que volvieron a exclaustrar a las monjas en los años veintes. La ignorancia y la Ley lo convirtieron en Almacenes Oficiales de Semillas incluso la hermosa capilla de estilo neoclásico y en general todo el convento de mas puro estilo barroco moreliano, y el resto del edificio lo convirtieron en vecindad mal adaptada. Desocupado que fue todo el bello inmueble estaba en lamentables ruinas. Por fin el gobierno lo adquirió pero no para restaurarlo sino para demolerlo, lo que ocurrió en los años 60 para ahí construir la Central de Autobuses e inaugurarla en septiembre de 1971. Pero volviendo al recuerdo del Beaterio de Carmelitas, hemos de seguir afirmando que fue en esta casa conventual en la que, gracias a las hacendosas monjas, aquí se inventó el morelianisimo ate."

Capilla del Beaterio de las Carmelitas
en ruina total

Accesoria con la letra G, que le fue
asignada en la numeración de 1840
Otra descripción realizada por Mariano de Jesús Torres menciona lo siguiente respecto a la calle de las Carmelitas:  "En tiempos de antaño en esta calle también existió una placita que contenía casas de muy humilde aspecto que más bien eran “cuartos”, tenía en el centro una fuente circular de donde se provee de agua al vecindario y carecía de árboles o cualquier ornato que la hiciera agradable a la vista; posterior a la exclaustración de las monjas carmelitas de su beaterio o niñado su capilla recibió la advocación del Corazón de Jesús hasta que llegó a un estado ruinoso en que fueron derrumbados dichos edificios y solo se conservó el cascarón de lo que fue una capilla de buen aspecto."

Al desaparecer la Central de Autobuses, la antigua calle de las Carmelitas volvió a caer en el olvido y se convirtió de nuevo en una calle solitaria; pero esto no quiere decir que no conserve restos del pasado como marcos de cantera de puertas con su hueco donde alguna vez estuvo la placa de talavera que indico el número de propiedad o accesoria.


Entrada de una casa o accesoria de la cual fue
removida la placa de numeración o letra.


Calle del Granjeno (o del Grangeno)

Nomenclatura de 1794: Calle del Granjeno (tramo). Nomenclatura de 1840: Calle del Granjeno. Nomenclatura de 1868: Calle 10a. de Aldama. Nome...